Punto a punto: cuando el crochet se convierte en un espacio seguro

Con el tiempo he descubierto que el crochet es una terapia sanadora.  

No solo calma: también ayuda a desarrollar la motricidad y a recuperar la confianza en una misma.  

A mis clases llega mucha gente con ansiedad. Personas que, al principio, ni siquiera pueden coger el ganchillo. Les tiemblan las manos, se bloquean, sienten que no van a poder. Y no pasa nada. Empezamos así.  

Poco a poco, paso a paso, van encontrando seguridad. Sin forzar nada. Cada punto es un pequeño avance, cada gesto una conquista tranquila.  

Siempre les digo lo mismo:  

«Esto no se trata de llegar rápido, sino de llegar lejos.»

Llegar lejos significa aprender, sostener el proceso y disfrutarlo. Ir despacio, con paciencia, confiando en que todo va a salir bien. Porque cuando una persona se permite ese ritmo, algo se ordena por dentro.  

Entonces el tejido deja de ser solo hilo y ganchillo.  

Se convierte en un espacio seguro.  

Un día, una alumna estaba en clase y, de repente, se le empezaron a caer las lágrimas. Me levanté, me acerqué y le pregunté qué le pasaba.  

Ella me abrazó y me dijo:  

—Déjame abrazarte. He perdido a mi hijo. Hace unos meses perdí a mi hijo.  

Me explicó que el psicólogo le había recomendado tejer.  

Cada día estaba con ella. La animaba, la acompañaba y, cuando tocaba la clase, le explicaba con calma cómo hacerlo. Le repetía que no pasaba nada, que si nos equivocábamos volvíamos a contar. Que esto era un punto a la vez. Punto a punto.  

Fue todo un proceso.  

Poco a poco, ella se fue encontrando mejor.  

Para mí, el arte no se trata de hacerlo perfecto ni excelente. Se trata de sentirlo. Porque cuando lo sientes, es cuando de verdad sale una obra de arte.  

Disfruto enseñándolas, compartiendo y viviendo esas historias que, con el tiempo, también pasan a ser mías. Las acompaño. Y el crochet es muy gratificante, y mucho más que eso.  

A quien se inicia, la animo: Claro que puedes. Solo que a veces eso está escondido y hay que descubrirlo. Solo tienes que descubrirlo. 

Elizabeth 

Instagram: @el_taller_de_elizabeth 

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